Tribunal rechaza liberación del presunto feminicida de Paulina Camargo
Tras una década de la desaparición de Paulina Camargo, su madre denuncia que hay más de cincuenta amparos frenando el avance judicial. “Solo quiero su cuerpo”, dice en Informe Una en Punto.
A casi diez años de la desaparición de Paulina Camargo, el caso continúa sin una sentencia definitiva. El martes 20 de mayo, se llevó a cabo una audiencia clave en la Casa de Justicia, en la que se resolvió no conceder el sobreseimiento solicitado por la defensa de José María “N”, principal implicado en el caso.
La audiencia, que se prolongó durante seis horas y fue presidida por dos magistradas y un magistrado, contó con la presencia de la defensa del imputado, representantes de la Comisión de Personas Desaparecidas (CPS), asesores legales y los padres de Paulina. Rocío Limón Maldonado, madre de la joven, confirmó que “José María aún no cuenta con una sentencia firme que permita cerrar el caso legalmente”, ya que la condena previa de 16 años y seis meses se encuentra bajo revisión en un proceso de amparo aún sin resolverse.
En entrevista para Informe Una en Punto, Rocío Limón rememoró el último día que vio a su hija. “El recuerdo está firme, tatuado en mi mente y en mi alma”, afirmó. Recordó cómo ambas compartieron el desayuno en familia, se alistaron para una consulta médica y acudieron juntas al consultorio del doctor Carlos Durán, ubicado frente a Plaza Solé.
Ese día, José María apareció inesperadamente. Pese a un historial de distanciamiento, Paulina le contó a sus padres que él había mostrado disposición para retomar comunicación y asumir su rol como padre.
“Salimos de ahí y en las escaleras del centro médico, José María pidió permiso para llevar a Paulina a tomar un café, justo enfrente, en Plaza Solé. Esa fue la última vez que vi a mi hija. Fue la última vez que pude percibir su presencia. No pude despedirme de ella”, relató su madre.
Desde entonces, la familia ha emprendido una larga lucha por justicia. “Somos víctimas colaterales de un hecho profundamente inhumano. La desaparición de un ser amado es un acto que golpea, que duele”, expresó, manifestando que solo quiere saber en dónde está el cuerpo de su hija.
La defensa de José María ha interpuesto más de cincuenta amparos, con el objetivo de frenar el avance del procedimiento por desaparición forzada. Rocío Limón denunció que estas acciones han generado dilaciones que mantienen en la impunidad el caso de su hija.
Paulina Camargo desapareció el 25 de agosto de 2015. Hoy, su familia continúa esperando justicia, sin noticias sobre su paradero y sin una resolución judicial definitiva.